por Antonio López-Peláez

Quinto Septimio Tertuliano, teólogo, padre de la iglesia y presbítero de Cartago, concebía el paraíso como un palco desde el que los hombres justos disfrutaban contemplando las torturas incesantes de los impíos en el infierno a lo largo de toda la eternidad. Siendo como era hombre inteligente y escritor dotado, lo argumentaba de manera imaginativa y convincente, pero aun así siempre me ha parecido una visión improbable del más allá. Demasiado bonito para ser cierto.