por Antonio López-Peláez

Benjamin Franklin en 1770:

Lo que vosotros llamáis subsidios concedidos por el Parlamento y la Sociedad no son más que incentivos que se nos ofrecen para inducirnos a abandonar empeños que nos resultan más beneficiosos y acometer otros que lo serían menos sin vuestra ayuda. Renunciar a un negocio provechoso para nosotros y embarcarnos en otro provechoso para vosotros: ése es el auténtico espíritu de todas vuestras subvenciones.