por Antonio López-Peláez

En los días de la creación del estado de Israel, los judíos nacidos en el protectorado británico sentían tal desprecio por los inmigrantes escapados del holocausto que era corriente referirse a ellos como sabboneym. Jabones. No sólo lo decían a sus espaldas, sino a menudo también en su propia cara. Todo el mundo sabía que no eran gente especialmente susceptible.