mercancía en desuso

Mes: enero, 2013

Lo verdaderamente insoportable de la muerte es que, en efecto, nos hace a todos iguales.

El ansia por huir a toda costa del tedio conduce a las peores estupideces y las peores crueldades. La capacidad de aburrirse sin desesperar es una de las pocas cualidades que verdaderamente marcan la diferencia.

La literatura comprometida es una farsa. Escribir obras de ficción no es ni será nunca un instrumento de transformación de la sociedad. Lo único que puede aspirar a transformar una actividad tan manifiestamente superflua es al propio escritor. Y no siempre. Ni necesariamente para bien.

A Solzhenitsyn los asesinos shakespearianos le parecían extrañamente civilizados. Macbeth, Yago, Otelo, Tito Andrónico o Ricardo III apenas eran responsables de una docena de cadáveres en total. Sin duda estaban lo suficientemente envilecidos como para haber llegado más lejos, pero les faltaba lo esencial. No tenían ideología.

Un fanático religioso es alguien que ha enfermado de puro miedo y pretende hacértelo pagar a ti.

Franz Werfel, poeta, novelista y dramaturgo judeo-alemán, fue durante toda su vida un pacifista convencido, y aun así se alistó voluntario en 1914 y pasó los cuatro años de la primera guerra mundial combatiendo en el frente ruso. Afirmó haberlo hecho porque quería ganarse el derecho a maldecir de la guerra. Huelga decir que semejante actitud le granjeó el odio de por vida de todo el resto de intelectuales pacifistas de la época. No fueron los únicos: también le odiaron los militaristas por considerarle un traidor a la patria, los judíos por apartarse del judaísmo, los nazis por ser judío, los turcos por denunciar el genocidio armenio y los ateos por escribir La Canción de Bernadette. Lógicamente, fue un hombre triste. Lógicamente, murió en el exilio. Lógicamente, hoy nadie se acuerda de su persona, a excepción de un puñado de dementes interesados en sus lamentables ideas teosóficas. De todos los hombres se puede decir que nacieron en el lugar y el momento equivocados, pero de ninguno con más justicia que de él.