por Antonio López-Peláez

Sir Thomas Huxley, en plena era del optimismo racionalista:

Las doctrinas de la predestinación, del pecado original, de la depravación innata del hombre, de la desdicha de los más, del reino de Satán de en la tierra, de la existencia de un demiurgo malévolo, me parecen -por extravagante que resulte su formulación- mucho más razonables que nuestra ilusión liberal de que todos los niños nacen buenos y luego los envilece el ejemplo de una sociedad corrompida (…) Y tampoco puedo creer que la Providencia sea un  filántropo oculto y que todo a la larga habrá necesariamente de mejorar.