por Antonio López-Peláez

Rainer María Rilke, en carta del 20 de noviembre de 1904:

“Yo siempre querría decir a los jóvenes una sola cosa (es casi lo único que hasta ahora sé con seguridad): que siempre debemos mantenernos en lo difícil; ésa es nuestra tarea. Tenemos que penetrar tan hondamente en la vida que la soportemos y sea carga; no debe haber placer en torno nuestro, sino vida. (…) Si para muchos la vida se hace más ligera, fácil y alegre, es sólo porque han dejado de tomársela en serio, de llevarla con autenticidad, y de sentirla y cumplirla con su ser más propio. Esto no es progreso en el sentido de la vida. Es una renuncia a todas sus amplitudes y posibilidades. Lo que se exige de nosotros es que amemos lo difícil y aprendamos a habérnoslas con ello.”