por Antonio López-Peláez

Ludovico Ariosto sostenía que lo que se pierde no se pierde. Que hay un lugar donde se encuentran los amores no correspondidos, los proyectos imposibles, el tiempo malgastado, las esperanzas baldías. Ese mundo inservible existe, y se parece mucho al Infierno. Si crees haberlo encontrado, será él quien te habrá encontrado a ti.