por Antonio López-Peláez

De un manual de economía filipino: Resulta fácil imaginar lo que les espera a los pobres. Se ven obligados a comer alimentos inadecuados e insuficientes, llevar ropa harapienta y vivir en entornos insalubres. Y cuando enferman no pueden permitirse atención médica. De ahí que presten oídos a las prédicas subversivas de agitadores desquiciados que hacen extravagantes promesas de mejora social.