mercancía en desuso

Mes: junio, 2012

Tu enemigo no es como tú. Tiene otros valores, otras prioridades, otra manera de pensar y de actuar. Eso precisamente es lo que le convierte en tu enemigo. Piérdelo de vista y estarás a su merced. Y ten por seguro que no te va a tratar como le tratarías tú a él.

Cuando Laplace expuso ante la corte del Directorio su modelo del sistema solar, alguien le preguntó dónde se encontraba su Impulsor Primordial. “Sire”, contestó Laplace, “el modelo funciona sin esa hipótesis.”

Al parecer todo escritor se siente obligado a asumir que fingir no es engañar. Lo abiertamente estúpido y malintencionado de semejante idea no le quita el menor prestigio entre la gente culta. Como no podía ser de otra manera.

Llegados a cierto punto la única pregunta es: ¿Qué merece la pena recordar?

Aristóteles, en su Ética a Nicómaco, deja claro que la felicidad no tiene en absoluto que ver con sentirse bien. La felicidad consiste única y exclusivamente en obrar bien.

El verdadero arte es el que consigue recrear un ayer ilusorio que todos intuimos falso y deseamos verdadero. Se trata de un empeño lo suficientemente hueco y estéril como para estar al alcance únicamente de los mejores.

Edgar Degas acerca de su técnica pictórica: No hay arte menos natural que el mío. Lo que yo hago es el resultado de la reflexión y el estudio de los antiguos maestros. Yo no sé nada de eso que llaman inspiración, espontaneidad, temperamento.

En el verano de 1916 un gaucho atravesó a pie la provincia de Catamarca en plena estación de las lluvias sólo para desafiar a un capataz de hacienda, con los mejores modales, a una pelea a cuchillo. No le conocía de nada. Únicamente había oído que era un hombre valiente.

Lo dijo Moisés en el Código de la Alianza: No seguirás a una multitud para hacer el mal.

De un manual de economía filipino: Resulta fácil imaginar lo que les espera a los pobres. Se ven obligados a comer alimentos inadecuados e insuficientes, llevar ropa harapienta y vivir en entornos insalubres. Y cuando enferman no pueden permitirse atención médica. De ahí que presten oídos a las prédicas subversivas de agitadores desquiciados que hacen extravagantes promesas de mejora social.