Pesos y medidas

por Antonio López-Peláez

¿Cómo medir la desgracia ajena? ¿Cuándo se puede decir de alguien que es inequívocamente desgraciado? A eso sólo tengo una respuesta. Desgraciado es cualquiera que en cualquier momento y en cualquier lugar tenga menos suerte que yo. Ése es mi patrón de referencia. Bueno o malo, no admito ni respeto ningún otro. A fin de cuentas, uno se define a sí mismo por lo que piensa de los demás. Eso me enseñaron. A eso me atengo.