Pisando el umbral

por Antonio López-Peláez

En realidad tiene poco de especial.
Una silueta que se desdibuja,
un día que se nubla,
un lugar que se parece a cualquier otro,
una ráfaga de viento que cesa bruscamente.
Llega sin hacerse notar
y no causa más que un leve desajuste
que incluso puede pasar inadvertido
al principio.