Raymond Aron – De “El Gran Cisma”

por Antonio López-Peláez

No tenemos doctrina o credo que oponer a la doctrina o credo comunista, pero no nos sentimos humillados porque las religiones seculares siempre han sido mistificaciones que han propuesto a las masas una interpretación del drama histórico y han atribuído a una causa única las desgracias de la humanidad. Sin embargo, la verdad es otra: no hay causa única, no hay evolución unilateral. No existe revolución alguna que de un solo golpe inaugure una fase nueva de la humanidad. En ese sentido, no obstante, la religión comunista no tiene rival, es la última de esas religiones seculares que han acumulado ruinas y provocado ríos de sangre. Es la más temible de todas, y quizás se le haya prometido la victoria. Pero reclamar de los anticomunistas una fe comparable, exigirles un edificio tan compacto de mentiras igual de seductoras, es invitarlos al fascismo. Por contra, nosotros tenemos la convicción profunda de que no se mejora la suerte de los hombres a golpe de catástrofe y de que no se promueve la igualdad mediante la planificación estatal ni se garantizan la libertad y la dignidad cediendo todo el poder a una secta a la vez religiosa y militar. No tenemos canciones de cuna para dormir a los niños. La humanidad, que ya no cree en Dios, ¿sabrá vivir sin ídolos?

Raymond Aron, El Gran Cisma, 1948