mercancía en desuso

Mes: noviembre, 2011

A. López-Peláez – Awakening

I looked for the narrowest point in the gorge and took up position behind a rock. I chose well for once: I had head wind, and the course of the brook, just a dozen yards below, was the only possible way of escape. I drank water from my canteen, loaded my shotgun and waited. Shortly after, I heard the signal coming from the other end of the ravine. I adjusted the sight, went down on one knee and aimed at the brook. Then I realized: the whole surface of it was carpeted with buttercups in bloom. There was not a drop of water to be seen. Just flowers. A stream of flowers. Springtime, I thought, and right then I heard it squelch around the first bend. I took off the safety catch and breathed deeply. The steel of the trigger was hot from the sun. Blood was beating in my temples. Springtime.

Morir, en palabras de Edwin Shneiman, es la única cosa en la vida que uno no tiene que preocuparse por hacer. No hay más que limitarse a quedarse por aquí el tiempo suficiente y el asunto se resolverá por sí solo.

Gerald Reitlinger – De “La Solución Final”

Entonces notaban el gas y se amontonaban alejándose de las columnas amenazadoras para abalanzarse finalmente sobre una enorme puerta de metal con una ventanita, y allí se apilaban en una pirámide azul, pegajosa y ensangrentada, dando manotazos y gritándose unos a otros incluso en la muerte. Veinticinco minutos después, las bombas eléctricas de desagote eliminaban el aire envenenado, se abría la gran puerta de metal  y entraban los hombres del sonderkommando judío, protegidos con máscaras antigás y botas de goma, cuya primera tarea era eliminar la sangre y las defecaciones antes de separar con garfios y ganchos a los muertos contorsionados, preludio de la siniestra búsqueda de oro y el arrancamiento de dientes y cabellos, considerados materiales estratégicos por los alemanes. Después venía el viaje en ascensor o carretilla hasta los hornos, el molino que reducía a fina ceniza los restos calcinados y el camión que dispersaba las cenizas en el arroyo del Sola.

Gerald Reitlinger, La Solución Final, 1953

Acerca del Terror Rojo…

…esto es lo que decía Martin Ivanovich Latsis, lugarteniente de Dzerzhinski al frente de la Checa:

La Comisión Extraordinaria no es una comisión investigadora ni un tribunal. Es un órgano de lucha que actúa en la primera línea de una guerra civil. No juzga al enemigo: lo golpea. No estamos haciendo la guerra contra los individuos. Estamos exterminando a la burguesía como clase. No buscamos pruebas o testigos para revelar hechos o palabras contra el poder soviético. La primera pregunta que formulamos es:  ¿A qué clase pertenece, cuáles son sus orígenes, su crianza, su educación, su profesión? Estas preguntas determinan el destino del acusado. Tal es la esencia del Terror Rojo.

Citado  por Harrison Salisbury en Black Night, White Snow: Russia’s Revolutions 1905-1917.