A. López-Peláez – Defensa de la cerrazón

por Antonio López-Peláez

Liberarse de prejuicios. Ésa parece ser la consigna. Todo el mundo la repite una y otra vez, y algunos incluso acaban por creérsela. No es mi caso. Mis prejuicios son un arma muy querida para mí. Un arma zafia y poco elegante, pero insustituible para alguien que, como yo, siempre tiene que pelear en desventaja. Hay lujos que uno no se puede permitir. Lo primero es mantenerse en pie. Después viene todo lo demás.