mercancía en desuso

Mes: mayo, 2011

A. López-Peláez – Las reglas del juego

Levantarse temprano. Trabajar a conciencia y sin aspavientos. No evitarse complicaciones. No dejarse llevar. Devolver los golpes. Todos. Incluidos los que vengan de las personas que importan: ésos más que ningún otro. No decir que la vida es injusta. No regodearse en el sufrimiento propio ni ajeno. No limar asperezas con nadie. No buscar dignidad en la pobreza, la locura o la desgracia. No ladrar si no se está dispuesto a morder. No hacer obras de beneficencia.  Jugar siempre conforme a las normas, pero no esperar que los demás vayan a hacer lo mismo. Perder la compostura a intervalos de tiempo regulares. Dormir poco. Comer menos. No intentar aprender de los errores. Estar siempre dispuesto a pelear a cara de perro por las cosas más nimias e intrascendentes. No poner poses cuando se está a cubierto. No tomar como referente moral a nadie con quien no se tengan lazos de sangre. No tener amplitud de miras. No ceder. No pactar. Tratar la comida, toda la comida, como algo sagrado. Lo es. Desconfiar de quienes dicen tomarse la vida como un juego. Imponerse reglas. No hablar del amor a la ligera. No darse respiro. No hablar a destiempo. No aceptar que todas las ideas sean igualmente respetables. No reaccionar atacando cuando se está asustado. No pretender tener en todo momento las espaldas cubiertas. Llegar al final del día exhausto y sin saber a ciencia cierta qué se ha hecho de bueno y qué de malo. Y no confiar jamás en el curso de las cosas: ni el tiempo ni la vida acaban por poner a cada uno en su sitio.

A. López-Peláez – Defensa de la cerrazón

Liberarse de prejuicios. Ésa parece ser la consigna. Todo el mundo la repite una y otra vez, y algunos incluso acaban por creérsela. No es mi caso. Mis prejuicios son un arma muy querida para mí. Un arma zafia y poco elegante, pero insustituible para alguien que, como yo, siempre tiene que pelear en desventaja. Hay lujos que uno no se puede permitir. Lo primero es mantenerse en pie. Después viene todo lo demás.