Ana Ajmátova – Requiem: a modo de prefacio.

En los terribles años de Yezhov pasé diecisiete meses en las colas de las cárceles de Leningrado. En una ocasión alguien, de alguna manera, me reconoció. Entonces una mujer de labios azules que estaba detrás de mí y que, por supuesto, nunca había oído mi nombre, despertó del letargo en que todas estábamos sumidas y me preguntó al oído (allí se hablaba en voz muy baja):
       -Y esto, ¿puede describirlo?
       Yo dije:
       -Puedo.
       Entonces algo parecido a una sonrisa asomó en lo que una vez había sido su rostro.

Ana Ajmátova, Prefacio a Requiem, 1957