Mei Yao Ch’en – Excusa para no devolver la visita a un amigo

por Antonio López-Peláez

No te ofendas porque no
me anime a salir. Me conoces
demasiado bien. Tengo
a mi niña en el regazo, y pegado
a las rodillas a mi precioso
niño. Una está empezando a hablar.
El otro charla ya por los
codos. Se me cuelgan de la ropa
y me siguen donde quiera
que voy. No puedo pasar de la puerta.
Creo que nunca llegaré a tu casa.

Mei Yao Ch’en (1002-1060)