De “Los Principios de la Psicología”

por Antonio López-Peláez

El acortamiento de los años debe atribuirse a la monotonía del contenido de la memoria y la resultante simplifciación de la mirada retrospectiva. Durante nuestros años de juventud tenemos alguna experiencia totalmente nueva cada hora del día, sea de manera subjetiva u objetiva, la capacidad de comprensión está viva, la capacidad de retención es fuerte, y nuestros recuerdos de esa época, al igual que las impresiones que recibimos durante un viaje rápido y agitado, son detallados y tienen múltiples ramificaciones y formas. Pero cada año que pasa parte de esta expriencia se convierte en una rutina automática de la que apenas somos conscientes. Los días y las semanas se diluyen en nuestro recuerdo hasta convertirse en unidades carentes de contenido. Los años se vacían y se derrumban.

William James, Los Principios de la Psicología, 1890