Matización obligada

por Antonio López-Peláez

En una de sus cartas a la marquesa de Deffand, Voltaire escribió algo no tan ingenioso como cabría esperar de él, pero bastante más certero de lo acostumbrado:

Juego con la vida; es para lo único que sirve.

Suscribo la frase hoy con el mismo convencimiento que cuando la leí por primera vez, hace más de veinte años. Aunque nunca me ha acabado de convencer el tono resignado que la impregna. ¿Para lo único? El juego no es poca cosa. El juego lo es todo. Lo saben hasta sus enemigos acérrimos. Ellos más que nadie.