Cuestión de actitud

por Antonio López-Peláez

Cada vez que oigo hablar acerca del engorroso  -y al parecer inevitable- asunto del papel de los intelectuales, se me viene a la mente el nombre de Arnold Bennet. Fue un dramaturgo británico de cierto prestigio entre finales del siglo XIX y principios del XX, aunque a día de hoy poca gente reconoce su nombre, y menos gente aún podría citar siquiera una de sus obras. Tanto da. Se ganó la inmortalidad en virtud de una sola frase que condensa toda una forma de ver  el mundo… y de verse en él.  Arnold Bennett dejó escrito negro sobre blanco que Yeats es uno de los grandes poetas de nuestra era porque media docena de lectores sabemos que lo es.