mercancía en desuso

Mes: agosto, 2010

W.H. Auden – De “El Poeta en la Ciudad”

El poeta no puede entender la función del dinero en las sociedades modernas, porque para él no existe relación alguna entre valor subjetivo y valor de mercado. Puede recibir diez libras por un poema que considera excelente y le llevó meses escribir, y aceptar cien libras por un texto periodístico que sólo le costó un día de trabajo. Si se trata de un poeta exitoso —aunque pocos poetas ganan suficiente dinero como para ser llamados exitosos, en el sentido en que puede serlo un novelista o un dramaturgo— estamos frente a un integrante de la escuela de Manchester, que opina a favor del absoluto laisser-faire. Si no tiene éxito, sino amarguras, es probable que combine fantasías agresivas sobre la aniquilación del orden presente con ensueños poco prácticos sobre la Utopía. La sociedad siempre debe cuidarse de las utopías planeadas por artistas fracasados sobre mesas de café y a altas horas de la noche.

Wystan Hugh Auden, El Poeta y la Ciudad, 1963

 

Cuestión de actitud

Cada vez que oigo hablar acerca del engorroso  -y al parecer inevitable- asunto del papel de los intelectuales, se me viene a la mente el nombre de Arnold Bennet. Fue un dramaturgo británico de cierto prestigio entre finales del siglo XIX y principios del XX, aunque a día de hoy poca gente reconoce su nombre, y menos gente aún podría citar siquiera una de sus obras. Tanto da. Se ganó la inmortalidad en virtud de una sola frase que condensa toda una forma de ver  el mundo… y de verse en él.  Arnold Bennett dejó escrito negro sobre blanco que Yeats es uno de los grandes poetas de nuestra era porque media docena de lectores sabemos que lo es.

De “El Miedo”

La llanura estaba cubierta de los nuestros, ametrallados, echados boca abajo, con las nalgas al aire, indecentes, grotescos, semejantes a monigotes, dignos de lástima como hombres, ¡ay! Campos de héroes, carga para los volquetes nocturnos…
        Una voz, en la fila, formuló este pensamiento que todos callábamos:  “¿Qué les ha pasado?, y que tuvo en nosotros un profundo eco: “¿Qué nos va a pasar?”

Gabriel Chevallier, El Miedo, 1930

 

Martinus von Biberach – Priamel

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Vengo de no sé dónde,
Soy no sé quién,
Muero no sé cuándo,
Voy a no sé dónde.
Me asombro de estar tan alegre.