A. López-Peláez – Errores de juventud

por Antonio López-Peláez

Cuando tenía veinte años abundaban los individuos que repetían en todo momento y circunstancia que siempre se debía desconfiar del poder, que jamás había que doblegarse a las exigencias del poder, que resultaba obligado desafiar y plantar cara al poder, que era propio de cobardes y oportunistas hacerle el juego al poder, y otras cuantas docenas de variantes de la misma cantinela. Ese discurso, y esa insistencia en repetirlo a diestro y siniestro, me daban por aquel entonces muy mala espina, y en consecuencia siempre traté de poner tierra de por medio y mantenerme a distancia de sus voceros. Grave error. A veinte años vista, me doy cuenta de que debía haber hecho exactamente lo contrario: pegarme a ellos, seguirles a todas partes sin preguntar y no dejar su estela bajo ningún concepto. No supe verlo. Y era más que evidente.