A. López-Peláez – Candor de antaño

por Antonio López-Peláez

El mayor Peter Labelliere, conocido en la Inglaterra del siglo XVIII como patriota eminente y cristiano ejemplar, dejó expresado en su testamento el deseo de que se le diese sepultura cabeza abajo, explicando que “dado que en estos tiempos el mundo está patas arriba, resulta apropiado ser enterrado de modo que pueda pasar la eternidad en posición correcta y adecuada.”

Hoy en día, tal demanda habría sido considerada como una extravagancia senil y, por consiguiente, pasada por alto sin ningún miramiento. Pero los contemporáneos del mayor se tomaron el asunto perfectamente en serio y no dudaron en cumplir sus instrucciones al pie de la letra, enterrándole el 6 de junio de 1800 en Box Hill exactamente en el modo y manera que él había dispuesto. Eran, claro, otros tiempos.