19 de mayo de 2012

Los sufridores que se culpan de todos los males que les rodean son sujetos abrumados por su propia impotencia. Les resulta imposible aceptar el hecho de que las desgracias sucedan independientemente de su voluntad. Necesitan desesperadamente creer que tienen el poder de alterar el curso de los acontecimientos. Y se odian a sí mismos por no utilizarlo.

13 de mayo de 2012

Lo que el esclavo ansía por encima de todas las cosas no es la libertad. Es un esclavo para sí.

Si algo sé

5 de mayo de 2012

He estado en un campo de desplazados por la guerra en la frontera entre Liberia y Costa de Marfil. Y, conforme a lo que he visto, puedo afirmar que no es cierto que la naturaleza humana no pueda cambiar. Puede hacerlo radicalmente: a peor.

30 de abril de 2012

No hay nada más insoportable que un integrista religioso. A excepción de un ateo militante.

24 de abril de 2012

Y toda esa gente que habla de la belleza del mundo… ¿Exactamente con qué lo compara?

18 de abril de 2012

Odiar a alguien resulta tedioso y agotador al extremo. Y si además es con motivo el asunto entra de lleno en el terreno de lo patético.

9 de abril de 2012

Las cosas sólo hablan de sí mismas. Nada es símbolo de nada. Todo es exactamente lo que parece.

Intocados

1 de abril de 2012

En 1938 la expedición de Richard Archbold descubrió en la selva de Nueva Guinea la última tribu perdida: una etnia hasta entonces desconocida que vivía en plena Edad de Piedra, aislada del resto del mundo. Treinta años después, el primero de los aborígenes que encontraron se explicaba de esta manera: “No habíamos visto ningún lugar lejano. Sólo conocíamos esta cara de las montañas. Creíamos que éramos el único pueblo sobre la tierra.”

24 de marzo de 2012

La pobreza no hermana a los hombres. Los pobres se odian entre sí con una saña tal que les lleva a olvidarse por completo del resto del mundo. Muy especialmente de los ricos.

Francisco de Quevedo – Salmo Primero

17 de marzo de 2012

Un nuevo corazón, un hombre nuevo,
ha menester, Señor, el alma mía:
desnúdame de mí, que ser podría
que a tu piedad pagase lo que debo.

Dudosos pies por ciega noche llevo,
que ya he llegado a aborrecer el día,
y temo que he de hallar la muerte fría
envuelta en (bien que dulce) mortal cebo.

Tu imagen soy, tu hacienda propia he sido,
y si no es tu interés en mí, no creo
que otra cosa defienda mi partido.

Haz lo que pide el verme cual me veo,
no lo que pido yo: que de perdido,
aún no fío mi salud a mi deseo.